SYLC (1973) / DEJAR DE LLAMAR

  • El arte no sería tal sino fuese el protagonista de un camino hacia la aventura, lo desconocido y lo incierto. Es lo que hace la francesa SYLC con la visión descarnada de una humanidad, especialmente femenina, que prefiere lo híbrido, la metamorfosis y la mala leche.
  • El color y las texturas las dedica a emponzoñar, a que sus tonalidades sean semilla y génesis de la rabia, del dolor o del odio. Quieren volar para escapar, pero las aves se lo niegan, el espacio las ancla y hasta el felino las asalta.  
  • Sus recursos técnico-formales le permiten configurar un universo cerrado sobre el que sobreviven tales seres, porque son la muerte que existe en una vida humana (Kojeve), porque son el signo de una impotencia y una frustración.

¿Quieres? se dice a los muertos.

JESÚS MATEO (1971) / AQUÍ ES DONDE HAY QUE MIRAR

  • En el mural se concentra una especial concepción estilística del artista, su sentido visual e histórico, la dirección de su inspiración motivada por el entorno y el espacio, el numen creador y expresivo, un aura definitivo sobre lo que se proyecta,  y un espíritu volcado al conocimiento y al destino compartido que se contiene en esas paredes.
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  • Lo que ha plasmado el conquense MATEO es una revelación depurada y desnuda de lo que es una génesis en trance de regenerarse, hasta  que la metamorfosis sea un imaginario de formas y colores que venza a la muerte.  Incluso sus mutaciones no dejan de producirse según vayamos enfocando la mirada, envolviéndose y desenvolviéndose, embriones que lo mismo que han sido encarnados, a su vez continúan reproduciéndose en una significación sin final. 
  • Hasta es posible que según vayamos enfocando la vista esta percepción mute, porque va originando otras formulaciones y otros escenarios, nuevas metamorfosis e imágenes, sin dejar de moverse, quizás exclamando:
  • ¡Si el ser humano es sólo inmundicia, quiere decir que lo único esplendente es lo trascendente!  

Quien tiene arte, va por toda parte.

RAFA LOPEZ (1983) / SIEMPRE HAY UN SITIO MÁS

  • El poder de transformación que la imaginación del pintor tiene sobre las cosas particulares hace posible su abstracción hasta convertirlas en pensamientos visuales.
  • Y en el caso del sevillano RAFA LÓPEZ son  muchos los que a través de simbiosis, asociaciones, relaciones, mezclas y fusiones, se ponen de manifiesto merced a la factura de sus dibujos y la vitalidad genealógica de su cromatismo.
  • La estructuración del espacio es compleja y ardua, pero al final encajan todos los elementos como si estuviesen allí desde siempre; sabe constituirlos y ensamblarlos justo como si estuviesen pidiéndoselo a fin de mostrarse con el vigor y la expresividad que debe caracterizarlos.

Quien apunta, junta.

ALEJANDRO QUINCOCES (1951) / ME QUEDO MIRANDO SIEMPRE

  • Paisajes urbanos e industriales que se destiñen con la bruma operando como detectores visuales enganchados a confines de hormigón y ladrillo, que contienen miles de existencias que en esta ocasión han quedado ocultas.   
  • La pigmentación, acorde con lo sucio iconográfico de las arquitecturas metropolitanas, es áspera, contaminada de espesuras, rasgada, casi difuminada ante el riesgo de contemplarse a sí misma y escabullirse.  
  • La pintura del vasco QUINCOCES es fruto de una sensación norteña de luz entre tinieblas, de habitar un cosmos que observado desde el aire o desde tierra nos sume en el anonimato del tiempo y del espacio.    

Política y pancismo, todo es lo mismo.

VICENTE DOPICO (1943) / NUCA SERÁN PARA VOSOTROS LO QUE SON PARA MÍ


La pintura del cubano DOPICO  es un hacer luminoso, de perfiles y transparencias, de transformaciones y mutaciones, de un pensamiento visual que sabe enlazar con la mirada y detectar sus necesidad de encuentros bajo la capa de la piel.  

Utiliza un cromatismo que tanto como se va difuminando, se va encrespando, ateniéndose a esas siluetas fantasmales que todavía están, y siempre lo estarán, en la retina del autor.  


Y es que es una plástica, además de cubana y caribeña, sensual y mestiza, fruto de un imaginario de vivencias que se solapan y constituyen un crisol del pathos, de la energía y de la fuerza de una pasión que no ha consumado su destino.

La palabra y la piedra suelta no tienen vuelta. 

EUSEBIO LÓPEZ COS (1970) / NO HAY FORMA DE REUNIRLOS

  • Sobre superficies planas se despliegan una variedad de motivos, signos, trazos, chorros, puntos, células, letras, números, etc., un compendio en que el artista desgrana su rosario de preguntas y  escenarios plásticos.
  • Para el murciano LÓPEZ COS la pintura es poblar unos espacios con diferentes entidades que, una vez encarnadas en la vertical volátil, adquieren significación sólida en función del carácter de la mirada. 
Cierto que la deconstrucción es total, tanto como para que los significados sean múltiples y ya no recuerden su origen, ahora su sustancia es esa identificación cromática personalizada cual una regeneración contemporánea a la que ha llegado su momento. 

La chinche viva muerde; y la muerte, hiede. 

BERNARD LE NEN (1954) / APEAROS

Alguien ha dicho que la creación del artista no es otra cosa que esa perpetua reinvención cuyos trazados y ritmos recogen las formas. Pues si es así, creo que en todo caso ha de posibilitarse que continúe tal como es.

Para el francés LE NEN su dibujo cromático y pictórico es atribuir a sus personajes el estar en un éxtasis metafísico malvado y tonto.

Seguramente porque su visión es entenderlo así, como un relato de menosprecio a los que no son como ellos, a los que no comprenden que su carne, aunque sea horrorosa, es pura trascendencia.  Y si miran con extrema atención acaban convenciéndonos.

Lunes, galbana; martes, mala gana; miércoles, tormenta; jueves, mala venta; viernes, vendaval; para un día que me queda, ¿a qué voy a trabajar?