EMMA CONNOLLY (1976) / ESTAR DENTRO

  • Huesos, órganos, vísceras, carne, entrañas, glándulas, miembros, también son formas, aunque en manos de la irlandesa CONNOLLY adquieren otra dimensión. 
  • Una de ellas es su propia condición física, material, corporal, que tiene en el cromatismo y en un dibujo armonioso una versatilidad, que la hace una magnitud visual que se diluye en lo líquido o se consolida en lo sólido.
  • Y a su vez la otra, que es una incitación al pensamiento y a la sensación de una existencia que milagrosamente se hereda y una vez individualizada se va carcomiendo, aunque en esta obra subsiste como muestra pero no como alborozo.  

El temple de ánimo corresponde comúnmente a un estado afectivo o emotivo por el cual un individuo se siente de una forma determinada frente a sí y frente al mundo.

(Johannes Pfeiffer)

XOOANG CHOI (1975) / DEMASIADOS SECRETOS

Se pregunta Annie Le Brun que si existe un paradigma es el de una mutación, de la que el arte contemporáneo es a la vez metáfora y agente oculto  como tal.

La obra del coreano CHOI le da vueltas en sus búsquedas a nuestra morfología y a nuestra anatomía confiriéndole un estatus que nace de la propia incertidumbre de lo inconcluso física y espiritualmente.

  • En su quehacer deja sin resolver intencionadamente esta ontología, que es la marca de su preocupación como creador de criaturas que él, al presentarlas  con tales amputaciones, ya las designa como realidades vivas.
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  • Al erizo, feo y todo, Dios lo hizo.

AIDEEN BARRY (1979) / LO MISMO SIRVE PARA UN ROTO QUE PARA UN DESCOSIDO

Lo contemporáneo se presta a un cambio radical, a una innovación de la que hace gala sin ahondar frecuentemente en un análisis que le confiera razón, conocimiento, percepción y sensibilidad.  

La obra de la irlandesa BARRY es un epítome de lo visual con puestas  en escenas espectaculares, perfomances, instalaciones, cuyo sensacionalismo va parejo a la habilidad y al refranero popular. En ese aspecto, una mentira de ciento tira.

 

Voz del pueblo, voz del cielo.

ALJANDRO GAYVORONSKY / ¡YA SOMOS DIOSES!

A todos nos convendría un cambio radical, tanto en el arte como en la sociedad, y además tendríamos que utilizarlo como paradigma supremo e imperativo inevitable. 

Y esta reflexión surge como acompañamiento a las obras del uruguayo GAYVORONSKY, aunque he de señalar que como propietario afortunado, muy afortunado, de dos de ellas, la misma me surgió y fue fruto de haberla realizado a la vista y con motivo de conocerlas a ellas y tener noticias de su existencia. El encuentro implicó una lucidez antiestética terrible y al mismo tiempo una fascinación insoslayable e incontenible.

Tales creaciones incorporan múltiples gestos de espantada línea y de improvisado cromatismo, una redifinición de la sustancia de la vida en un mundo alienado, cuyos espíritus se automutilan continuamente para poder contemplarse sin remordimientos y figurarse que al fin son dioses que han dejado atrás el infinito.

Un médico cura; dos, dudan; tres, muerte segura. 

VÍCTOR HUGO PÉREZ (1975) / NO DESESPERÉIS

  • Si lo apolíneo ha quedado atrásy lo atractivo  malencarado lo sustituye y toma su lugar, la práctica ya es cuestión de un instinto creador y una mente airada y furibunda.  
  • La rabia le sale al mexicano VÍCTOR HUGO como una plástica que desdeña lo exterior, aunque como no carece de ninguna paz en su interior, poco a poco sus criaturas se van deformando y le crecen la excrecencias de lo horrible y su violencia. 
  • En sus pinturas y esculturas el fuego cromático es un debate abierto, de trazos o pátinas exaltados y como expresando un discurso a voz en grito porque nadie quiere oírle.

La sangre de los pobres es dulce, y a quien se la bebe, bien le luce. 

SYLC (1973) / DEJAR DE LLAMAR

  • El arte no sería tal sino fuese el protagonista de un camino hacia la aventura, lo desconocido y lo incierto. Es lo que hace la francesa SYLC con la visión descarnada de una humanidad, especialmente femenina, que prefiere lo híbrido, la metamorfosis y la mala leche.
  • El color y las texturas las dedica a emponzoñar, a que sus tonalidades sean semilla y génesis de la rabia, del dolor o del odio. Quieren volar para escapar, pero las aves se lo niegan, el espacio las ancla y hasta el felino las asalta.  
  • Sus recursos técnico-formales le permiten configurar un universo cerrado sobre el que sobreviven tales seres, porque son la muerte que existe en una vida humana (Kojeve), porque son el signo de una impotencia y una frustración.

¿Quieres? se dice a los muertos.

JESÚS MATEO (1971) / AQUÍ ES DONDE HAY QUE MIRAR

  • En el mural se concentra una especial concepción estilística del artista, su sentido visual e histórico, la dirección de su inspiración motivada por el entorno y el espacio, el numen creador y expresivo, un aura definitivo sobre lo que se proyecta,  y un espíritu volcado al conocimiento y al destino compartido que se contiene en esas paredes.
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  • Lo que ha plasmado el conquense MATEO es una revelación depurada y desnuda de lo que es una génesis en trance de regenerarse, hasta  que la metamorfosis sea un imaginario de formas y colores que venza a la muerte.  Incluso sus mutaciones no dejan de producirse según vayamos enfocando la mirada, envolviéndose y desenvolviéndose, embriones que lo mismo que han sido encarnados, a su vez continúan reproduciéndose en una significación sin final. 
  • Hasta es posible que según vayamos enfocando la vista esta percepción mute, porque va originando otras formulaciones y otros escenarios, nuevas metamorfosis e imágenes, sin dejar de moverse, quizás exclamando:
  • ¡Si el ser humano es sólo inmundicia, quiere decir que lo único esplendente es lo trascendente!  

Quien tiene arte, va por toda parte.